Binibeca, un lugar de postal

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Binibeca, un lugar de postal

En el término municipal de Sant Lluís, a poca distancia de las instalaciones de Hotel Rural Biniarroca, encontramos el pequeño pueblo de Binibeca. Calles estrechas, paredes encaladas y un labertinto al lado del mar en el que perderse un buen rato paseando. Unas vacaciones en Menorca, sí o sí, deben incluir una visita al poblado marinero de Binibeca.

Los amantes de la fotografía encontrarán en Binibeca el escenario perfecto para tomar instantáneas. Sus callejuelas estrechas, salpicadas de casas bajas con minúsculas ventanas que dan al mar, tan pintorescas como fotografiadas, son protagonistas de infinidad de postales.

Un remanso de paz

Binibeca es, sin duda, una de las zonas más visitadas de la zona sur y de toda la isla de Menorca. Pero no por ello es una zona caracterizada por el bullicio y el jaleo. Todo lo contrario. En sus calles podemos perdernos y respirar la brisa marina con tranquilidad, disfrutando de un paseo en silencio, tan solo salpicado por el rugir de las olas.

Después de callejear, una buena opción es acercarse a alguna playa de los alrededores. Es Caló Blanc, una calita minúscula con aguas turquesas, o la playa de Binibeca, de fina arena blanca y rodeada por un bosque de pinos, son dos buenas elecciones para completar la visita con un chapuzón.

Diseñada por el arquitecto Antoni Sintes a modo de un antiguo poblado de pescadores, la singularidad arquitectónica de este núcleo urbano atrae cada año a miles de visitantes. Pero por más que lo parezca, Binibeca no es un parque temático. Sus casas están habitadas y es común encontrar carteles pidiendo silencio y respeto para los vecinos. Así que desde Hotel Rural Biniarroca recomendamos visitar este enclave turístico con el máximo respeto.

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