Marés, la piedra que habla de Menorca

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Menorca está repleta de piedras. No hay más que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de esta afirmación. Pero si una destaca por encima de todas, esa es el marés. Se trata de una piedra calcárea compuesta en su práctica totalidad por restos de fósiles marinos. Debido a esta composición, el marés es fácilmente erosionable, pero también muy fácil de manipular. Por este motivo, ha sido utilizado desde siempre en Menorca como material para la construcción. Aunque debido a su absorción de la humedad, las casas debían encalarse a menudo. De este modo, se le confería a la piedra una capa de protección que impermeabilizaba el exterior y permitía que esta “respirara”. Obtenemos así la típica imagen de postal de casita encalada que tanto se identifica con la imagen de Menorca.

De cantera a espacio de arte

El proceso de extracción del marés -en grandes bloques de piedra- ha dado lugar a formaciones curiosas que ya son parte del patrimonio cultural de la isla. Las minas de marés se agotaban, y con el boom de la construcción se buscaron alternativas para la construcción de alojamientos turísticos. Así, antiguas canteras de extracción de marés, hoy en desuso, han sido colonizadas por la vegetación y son actualmente lugares de peregrinación de turistas. De entre las numerosas canteras que hay en la isla, la más famosa de ellas, las Pedreres de s’Hostal, en la zona de Ciutadella, ha sido reconvertida por la asociación Lithica en un espacio lúdico. Entre laberintos de piedra y jardines se organizan conciertos y actividades culturales diversas en un entorno diferente.

Desde Hotel Rural Biniarroca os recomendamos visitar su exquisito jardín botánico o consultar la programación cultural. Pasear entre fosos de piedra donde la geometría y el arte se confunden hacen de esta una visita obligada. Pero también hay otras canteras menos turísticas aunque igualmente fotogénicas que os invitamos a descubrir, como las de Santa Ponça, en Alaior.

 

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