Jardines y piscinas de reflejos turquesa y estilo clásico

El hotel es un remanso de tranquilidad en plena naturaleza y es justo resaltar la belleza de sus jardines. Un paseo por estos espacios lleva a los visitantes a disfrutar de diversa flora y fauna, siempre rodeados de elementos característicos de la Isla y una decoración basada en rosas, tamarindos y frondosos árboles decorativos y frutales. Los caminos están delimitados con paret seca, la tradicional pared menorquina levantada sin usar ningún tipo de mortero siguiendo métodos ancestrales; y marcados con marés, la piedra calcárea propia de estos terrenos mediterráneos y base de la arquitectura rural de Menorca.

Las piscinas, de reflejos turquesa y estilo clásico. En la mayor de ella, con capacidad para 30 personas, se puede disfrutar de un bar donde servimos almuerzos para nuestros clientes o una copa relajante en cualquier momento del día. A media tarde, se puede disfrutar de uno de nuestros bizcochos caseros con ginebra Xoriguer y bayas de enebro, con calabacín y jengibre, de chocolate… Y al atardecer, es el sitio idóneo para disfrutar de un cóctel a la luz de las velas. La piscina pequeña, en los jardines, ofrece privacidad y exclusividad para los huéspedes que deseen regalarse el más absoluto silencio y una preciosa calma rodeada de frondosa vegetación.